Seguro que esta película, ya la has visto y probablemente hayas tenido una de estos dos pensamientos: “Vaya pastelada de película, con tanta cancioncita...” o bien “¡Me ha encantado! ¡Quiero volver a verla!” Con esta entrada, queremos desglosar este film, de forma que podamos mostrar otro punto de vista, que quizás no te hayas planteado. Esperamos que cuando vuelvas a ver la película, la veas con otros ojos, seas capaz de identificarte con algún personaje y que de ésta forma la disfrutes más aún.
Para empezar, conviene prestar atención a las letras de las canciones pues han sido escogidas con toda la intención. Si el tiempo y el contexto lo permite, y con la intención de aprovechar mejor el contenido propondría ver Moulin Rouge dos veces. Con el primer visionado uno se empapa del video-clip que puede distraernos si uno está preparado para ello. Después, uno puede centrarse en algunos detalles del guión.
Se puede presentar Moulin Rouge como una historia de amor en el que se ven envuelto tres personajes:
Christian (el escritor bohemio), Satin (la cortesana) y el duque..
Christian ha dejado su casa y su familia para vivir en Paris los valores de una vida bohemia: el amor, la libertad, la belleza y la libertad. Su ideal es el amor, pero un amor que no conoce de manera experiencial porque nunca ha estado enamorado. Ello no le impide, no obstante, de hablar con pasión del amor: “es como el oxígeno…” que repite varias veces como una fórmula memorizada. Tiene por ello,una imagen demasiado ingenua, ilusa y distorsionada del amor. Pero también hay que decir que por amor superará todos los problemas y obstáculos que se le presenten.
Satin es el objeto del deseo de todos los hombres. Todos la quieren y la desean ardientemente pero ninguno la ama de verdad. Simplemente le compran el amor para escuchar de ella “todo lo que a un hombre le gusta escuchar”. Dos son los sueños de su vida: en primer lugar, ser una verdadera actriz y dejar de ser una cortesana, y después un amor, el verdadero amor que echa en falta en su vida a pesar de todos los diamantes que le puedan ofrecer como el mejor regalo. Sin embargo Satin vive en una estructura que la esclaviza de tal manera que el amor es algo que le está prohibido y al que incluso no
tiene derecho. Por ello al principio rechaza la declaración de amor de Christian en esa escena sobre el elefante con una extraordinaria mezcla de canciones súper conocidas.
El duque es quien pretende comprar el amor y piensa que con su dinero lo puede hacer. Le promete a Satin una de las cosas que desea: ser una actriz con un gran teatro consagrado a ella sola. Pero no le ofrece el amor. De manera magistral se refleja que lo que pretende no es otra cosa que poseer a Satin de una manera egoísta y enfermiza como si fuera una cosa. Por eso le molesta que “otros toquen lo que es suyo”.
Cuando Christian canta con toda su sinceridad que “The greatest thing you’ll ever learn is just to love and to be loved in return” (la cosa más grande que jamás aprenderás es simplemente amar y sentirse amado) Satin descubrirá lo que es el verdadero amor (maravilloso el cambio de gesto y la mirada de Nicole Kidman en la escena). Satin entonces le corresponde con su amor aún con el riesgo de poner en peligro el Molin Rouge de sus amigos; un amor ya tan puro y verdadero que le pide rechazar a Chrisitan para que éste pueda salvar su vida. En la segunda parte de la película la historia nos muestra las
dificultades por las que pasan Christian y Satin para proteger su amor de la amenaza del duque, refugiándose un mundo irreal (la obra de teatro) que les sirve de pretexto para hacer real su amor. Dudas, celos, mentiras, etc… se irán sucediendo ante el drama de la muerte de Satin.
Por todo ello, Molin Rouge es sin duda un cuento sobre el amor que está por encima de todas las cosas y la superación de todo lo que lo puede destruir. Christian, nos recuerda a aquellos que tienen una idea demasiado teórica sobre el amor y que en un principio se pueden mostrar escépticos o incluso algo indiferentes, hasta el momento en que realmente lo experimentan, y entonces, toda su vida cambia. Satin por otro lado, refleja a tantos que viven sumergidos en un estilo de vida que les tiene tan esclavizados que se olvidan que están llamados a amar y dejarse amar. Cuando lo descubra será capaz de dejarlo todo por aquel a quien se ama. Tanto Christian como Satin se ayudan el uno al otro y se complementan a lo largo de la historia.
Como conclusión, este comentario de Leandro Marques: “También es posible amar siendo un hombre común, miedoso y real. También se pueden vivir historias increíbles siendo una persona normal, lo único es que hay que estar dispuesto a vivirlas pese a no ser más que un ser humano simple y corriente.
Igualmente, películas como Moulin Rouge, capaces de regalar un buen rato de entretenimiento, no tienen la culpa de nada. La culpa es de todos, los que tanto tardamos en advertir que, para soñar, no hace falta vivir en ningún cuento de hadas”. (Tomado de http://www.labutaca.net/films/5/
moulinrouge1.htm)
miércoles, 7 de abril de 2010
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